Slowdive – s/t

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“Era como estar en una película con un final totalmente inverosímil…” El segundo acto de Slowdive como fenómeno en directo ya ha sido recibido con entusiasmo en todo el mundo. Entre los momentos más destacados se incluye una actuación estelar en el festival Primavera Sound, donde arrasó en festivales y congregó a una multitud de fans. Pitchfork comentó: “La belleza de su sonido cristalino es casi increíble; cada nota está en su sitio”. “Fue gratificante darnos cuenta de que había bastante interés”, dice el compositor principal, Neil Halstead. Los pioneros británicos del shoegaze han canalizado esa fe aparentemente imposible en su cuarto álbum de estudio, que desmiente su característica modestia. Con un título homónimo que transmite una discreta seguridad, la alquimia etérea de Slowdive está destinada a cautivar aún más a sus fieles seguidores y a seducir a una legión de nuevos oyentes. Evitando con destreza lo que la covocalista y guitarrista Rachel Goswell describe como «un viaje al pasado», estos ocho nuevos temas son a la vez expansivos y el material más directo de estos pioneros del sonido hasta la fecha. Nacidos en The Courtyard, el emblemático local de la banda en Oxfordshire —»Me sentí como en casa», comenta entusiasmado el guitarrista Christian Savill—, sus melodías brillantes fueron mezcladas con un brillo hipnótico en el famoso estudio Sunset Sound de Los Ángeles por Chris Coady (quizás más conocido por su trabajo con Beach House, uno de los innumerables grupos contemporáneos que han seguido los pasos de Slowdive). «Es más pop de lo que pensaba», señala Halstead, principal artífice del anterior álbum de larga duración de 1995, Pygmalion. En esta ocasión, la dinámica del grupo fue fundamental. “Cuando estás en una banda y grabas tres discos, hay un flujo continuo y una evolución constante. Para nosotros, ese flujo se reinició al volver a tocar en directo y se ha mantenido en el disco.” El batería y creador de loops, Simon Scott, enriqueció temas como ‘Slomo’ y ‘Falling Ashes’ con texturas abstractas creadas mediante el software de procesamiento de señal de su portátil. Un periodo de experimentación muy productivo con “sesiones improvisadas de 40 minutos con iPhone” permitió al grupo potenciar la esencia de su química. “Neil es un compositor con un talento excepcional, así que las canciones fueron las que marcaron la diferencia. Tiene chispas melódicas, como ‘Sugar For The Pill’ y ‘Star Roving’, que son realmente especiales. Pero el nuevo disco aún conserva algo del sonido de Pygmalion. En el futuro, las cosas podrían ponerse muy interesantes.” Este enfoque creativo de libre acceso se refleja en la impresionante amplitud de influencias de Slowdive, que abarca desde iconos del indie rock hasta exploradores de la música ambiental; véase el álbum tributo de versiones publicado por el sello electrónico berlinés Morr Music. Como corresponde a visionarios tan evocadores, también se puede escuchar a Slowdive en la gran pantalla: el pionero del Nuevo Cine Queer, Gregg Araki, los ha incluido en las bandas sonoras de cuatro de sus películas.

Info obtenida: https://slowdive.bandcamp.com/album/slowdive

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