Pöls – Instinto

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El compacto lo pone en marcha Catedral, una pista instrumental. Este hecho podríamos leerlo como un guiño a ese instinto que pretenden desgranar: ¿hay algo que apele más al instinto en una canción que los instrumentos?

Los dos minutos con que cuenta, que son bastantes en el punk, nos presentan tres partes: la primera casa sabe a ocaso, la intermedia levanta el vuelo e insta al cambio y, por último, la tercera nos deja en una fase fluida, pero que poco a poco va en busca del reposo. Planteamiento, nudo y desenlace, una transición completa.

El estilo tranquilo con que acaba Catedral hace que la entrada de Instinto sea más directa. Ésta mete una metáfora que parece salpicar todo el disco, el uso de espacios en cuanto que representación de idiosincrasias. Partiendo de este punto, llevan la letra a lo orgánico: el corazón, los sentimientos, la conducta… Pöls critica la actitud dependiente, el buscar en entes ajenos aquello que te han mostrado como carencias personales.

La melodía es acelerada, con un estribillo melódico bastante marcado, y es que Clara se presta bastante a ello. Justo antes de entrar en el último estribillo, alcanzamos el cenit: éste se produce casi como una coda, a modo de conclusión. La lírica bebe en cierta medida de las distopías futuristas: «Equipamos nuestros corazones», «tecnodiseño emocional» y «paralizadas por el miedo» serían algunos ejemplos de la pintura que el grupo intenta transmitir.

Los mimbres de No té preu son peculiares, ya que podemos enfrentarnos a elementos pop, los abanderados por la voz principal de Pöls, y elementos hardcore, representados por el batería. La composición también muestra diferentes recovecos, como los impulsados por unos versos cuyas estrofas se enlazan como si no hubiera estribillos, además de con una intensidad que va creciendo paulatinamente.

Dos de esas estrofas, concretamente, se construyen a partir de contramelodías entre los dos cantantes. En cuanto a la melodía, se reserva para el final la textura metalera. La letra, por su parte, podría circundar el consumismo. También pone en valor la vida a través de un entorno seguro y de cuidados. Por primera vez, la banda entrega un tema en el que se utilizan indistintamente el catalán y el castellano.

Sigo aquí mantiene intacto ese espíritu pop, que se vislumbra de forma llamativa con el coro. El cambio al punk lo marcan las baquetas, que dan y quitan oxígeno al texto, casi tanto como el puente, de apenas unos segundos. De carácter ecológico a la par que comunitario, Sigo aquí tiene una cadencia muy marcada en los instrumentos.

La crudeza de Yo virtual viene apuntalada por los escarceos con el post-punk. Acto seguido, volvemos al punk estándar, para armar un crítica a las redes sociales y su resultado en tanto que conformadora de comunidades. El mensaje, que poco a poco se abre paso, tiene un estribillo arrollador, que hace de Yo virtual una de las grandes composiciones de Instinto. En ese punto, Clara y Niso se combinan, y el resultado es bombástico.

Flores en el ático es un experimento en dos actos. Los mismos dieciséis versos se repiten, pero con matices diferentes. En la ida, Nise tiene una actitud pesada, lánguida, oscura; en la vuelta, la misma Nise interpreta los versos con un carácter indomable, donde el hardcore cuaja la explosión de la «crisálida». La letra profundiza en el miedo -otra vez- al cambio.

Cima guarda ciertas similitudes con Yo virtual. La conjura de Clara y Niso deja un sabor de boca excelente en el momento en el que aceleran y se dejan caer al abismo melódico. Una gozada ese ritmo sostenido que parece agotarte. Uno cree que lo sostendrán. La confianza centra las miradas de unos versos ágiles, con giros vocales que rompen el ritmo de forma frenética y con un solista que aquí sí dispone de su pequeña parcela.

El salto a Estem perdent nos devuelve al pop, a una melodía que nos sumerge en las aguas de la lucha, y volvemos a cobijarnos en una letra que nos habla del miedo. A estas alturas, notamos que resulta difícil no dar con el callejón del miedo, porque articula gran parte de las letras del álbum. Es el escollo clave para superar el inmovilismo, para pasar a la acción y para conseguir establecer conexiones que motiven los dos elementos anteriores. Es decir, este Instinto bien podría haberse llamado Miedo.

Invierno recupera el tono desalentador, en el marco lírico del maltrato. Y precisamente en esa compostura triste radica la sorpresa. No tira de zapatilla, el momento álgido se produce a partir de un leve incremento melódico, y el coro, con mimbres de hardcore, queda difuminado, pero  aun así se posiciona como una de las pistas más relevantes del compacto. Para más inri, el bajo representa el instrumento más significativo. La novena pista tiene un extra dramático en la interpretación que la hace diferente a las demás.

Escucha aquí:
https://pols.bandcamp.com/album/instinto

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